En estos días leí una pequeña noticia en un diario -creo que fue el Nacional- donde de pasada se daba a conocer un nuevo y brillante mecanismo financiero ideado por el Einstein criollo Nelson Merentes y que tiene la maravillosa cualidad de hacer las reservas del BCV virtualmente inagotables.
Lo sorprendente es que este fabuloso invento chavista no haya tenido la cobertura mediática que sin duda merece.
Pero entremos en materia, según parece el Dr. Merentes ha puesto a punto un nuevo sistema contable matemáticamente perfecto (de ahí su designación a dedo como presidente del BCV) con el cual sería posible transferir las reservas internacionales del BCV al FONDEN (o sea al bolsillo de Chávez) y sin embargo -y aquí viene lo extraordinario del invento- seguir contabilizándolas como activos.
Poniéndolo más sencillo: Merentes podrá entregarle "legalmente" las reservas del BCV al gobierno y este último las derrochará tal como ha hecho con las de PDVSA pero... con este sistema seguirán apareciendo en los balances del banco como si todavía estuvieran guardadas en su caja fuerte. Digamos que esto permitiría al Banco Central presentar en libros unas reservas multimillonarias de divisas cuando en realidad ya hubieran desaparecido.
¿Que tal? Estamos ante el invento de una bomba nuclear contable, por eso dije que el Sr. Merentes se parecía a Einstein. Lo que me preocupa es que si un mono con hojilla es peligroso un mono con bomba atómica debe ser lo último.
La única protección (para algunos) es que si este temible artefacto contable llega a detonar solo quemará bolívares fuertes, los que poseen dólares y euros están inmunizados.
En fin, lamentablemente creo que a la final el BCV correrá el mismo destino que le ha tocado a PDVSA... quedar convertido en una concha vacía, devorado desde dentro por la ávida plaga revolucionaria. Lo mismo pasará con la más reciente compra de Chavez -el Banco de Venezuela- pero guerra avisada no mata soldado... el excelente equipo dirigente de esta entidad ya ha empezado a hacer las maletas, no estan dispuestos a acompañar a la entidad en su inevitable camino al matadero.
Sin embargo esto no tiene nada de extraño, fieles a sus orígenes los revolucionarios venezolanos siguen al pié de la letra las enseñanzas del primer gran filósofo del socialismo del siglo XXI, se llamaba Al-Capone y vivió en Chicago a principios de los años 20 del siglo pasado. Fué el que dijo la famosa frase: "La mejor manera de robar un banco es desde dentro".
Así que amigos, agárrense fuerte que vienen curvas. Mi recomendación es tener mucho cuidado y no confiarse. Si estos planes de los jerarcas chavistas se concretan podríamos encontrarnos frente a una escalada violenta en el precio del dólar paralelo. Además en el ambiente me parece sentir cada vez con más frecuencia el desagradable olor a un corralito bancario. ¿Estaré equivocado?
